Aunque cambies de color, sigues siendo la misma

Elementary (series de Tv)

Publicado: 2013-01-21

Las cadenas norteamericanas han encontrado un auténtico filón en la adaptación de series del otro lado del charco; no se trata únicamente de una cuestión de adaptar series por el idioma —ya que la principal fuente de inspiración es la TV británica— sino por estilo y mentalidad. Básicamente se trata de masticar, para su aparentemente menos refinado auditorio local, aquellos productos foráneos que aun siendo ideas exitosas quizá obtendrían un público más minoritario en Estados Unidos del que logran en sus países de origen. Adaptar es una buena forma de hacer dinero evitándose parte del trabajo de creación y eliminando aquellos contrastes culturales que, por lo visto, a cierto número de estadounidenses les cuesta asimilar.

El resultado de tales “americanizaciones” suele ser un producto más convencional y menos interesante que el original. De hecho, uno se da cuenta de lo superficiales que —en algunos aspectos, que no en todos— pueden llegar a ser las series norteamericanas, incluso las mejores, cuando las compara con las mejores series europeas. Nos damos cuenta de que algo o mucho se pierde por el camino. Esta oleada de adaptaciones suele resultar, como decimos, rentable: el espectador estadounidense, aunque cada vez menos, sigue teniendo una mentalidad más bien insular y perezosa a la hora de encarar series extranjeras en su formato original (como todavía le pasa a mucha gente en España con los subtítulos). Es evidente que muchos espectadores americanos pueden apreciar las series foráneas y de hecho no escasean allí quienes prefieren las originales, pero las cadenas estadounidenses no se conforman con dirigirse a esa “minoría cualificada”. Por citar una serie de la que hablamos hace poco y que es una de mis favoritas de los últimos años: la danesa Forbrydelsen ha alcanzado estatus de culto en diversas partes del mundo… excepto en EEUU, donde la palmariamente inferior versión local (The Killing) ha arruinado la experiencia para muchos potenciales espectadores de Forbrydelsen (no culpemos únicamente a los yankees, también en España conozco gente que ha optado por lo fácil y ha cometido el grueso error de ver primero la adaptación estadounidense). Ni siquiera el enorme éxito de Forbrydelsen en el Reino Unido ha animado a las cadenas estadounidenses a intentar el experimento de emitir una serie danesa con subtítulos en horario preferencial. Funcionó muy bien para los ingleses, pero los americanos han optado una vez más por no arriesgarse y recalentar las sobras.

Lógicamente, fuera de EEUU se producen comparaciones continuas entre originales y adaptaciones. Por más que los EE. UU. hayan sido siempre la vanguardia de la televisión mundial, lo que suelen hacer reconvirtiendo series extranjeras está poniendo de manifiesto que  sus cadenas tienen a su público en mucho menor consideración que las cadenas de (algunos) países de Europa. Por lo general, sus adaptaciones devienen en productos más convencionales, más livianos —en el mal sentido— y con mucha menor cantidad de matices que los originales. Los ejemplos son numerosísimos, aunque en justicia cabe decir que también en Europa se realizan ocasionales adaptaciones descafeinadas o incluso denigrantes de series estadounidenses. Pero en esencia quizá haya no pocos estadounidenses a quienes sorprenda que en el extranjero consuman con avidez sus series originales, y sin embargo tilden de estúpidas o banales las adaptaciones. Para nosotros, desde este lado del mundo, a veces resulta difícil evaluar las versiones estadounidenses sin tener que comparar. Tal es el caso de Elementary, la última encarnación de Sherlock Holmes en la pequeña pantalla.

Los americanos no siempre consiguen los derechos para realizar una adaptación directa. La CBS lo ha intentado con Sherlock, la brillantísima miniserie de la BBC que traslada las aventuras del famoso detective al Londres de la actualidad. Sherlock es, como sabemos, bastante fiel al trabajo de Arthur Conan Doyle y demuestra un considerable gracejo para introducir elementos de la vida contemporánea en las viejas historias de Holmes. La serie despertó admiración entre quienes la vieron allende el Atlántico, así que en la CBS se olieron el negocio y contactaron con los británicos para trasladar ese mismo material a una mentalidad más americana. Afortunadamente, en la BBC no quisieron saber nada del asunto, por lo que una adaptación de Sherlock no verá la luz. Eso sí, los productores británicos no pudieron evitar comportarse con una innecesaria altivez, como si ellos y no Conan Doyle hubiesen alumbrado a Holmes o como si no hubiesen existido infinitas adaptaciones anteriores del personaje, incluidas varias que también llevaban al detective a épocas más modernas. Al saber que —aun habiendo visto su propuesta rechazada— los estadounidenses estaban preparando su propia versión de un Holmes moderno, respondieron con abierto desprecio e incluso amenazaron con acciones legales si detectaban infracciones de su copyright en el episodio piloto de la nueva serie de CBS. Idea ridícula la del pleito que obviamente no llegó a realizarse, y que dejó como anécdota una guerrita mediática más bien cómica, pero que pudo de manifiesto lo mucho que fastidia a los ingleses el que su potencial cuota de mercado norteamericano resulte copada una vez más por las adaptaciones autóctonas (aunque algunos ingleses se han enriquecido precisamente gracias a ello, que se lo digan a Ricky Gervais).

Al final, los británicos tendrán poco de que   quejarse, no porque la CBS haya producido una    adaptación a la altura, sino porque toda conexión  entre ElementarySherlock resulta en la práctica  completamente inexistente. Más allá, al menos, de haber escogido como protagonista al actor Jonny Lee Miller, que es “casualmente” amigo deBenedict Cumberbatch, protagonista de Sherlock. Por lo demás, cualquier parecido entre ambas series es pura coincidencia. Elementary ni siquiera adapta las historias originales de Conan Doyle como sí hacían en la BBC. De hecho han usado el nombre de Sherlock Holmes por el gancho comercial que el personaje ha adquirido en tiempos recientes, pero la serie tiene bastante más que ver con House o conMonk que con la fidelidad extemporánea pero canónica de Sherlock. Dicho de otro modo:Elementary es una serie ultra-típica sobre un detective que resuelve un caso distinto en cada episodio, con un protagonista remotamente inspirado en el Holmes literario pero que en realidad es una derivación muy al estilo de los mencionados House o Monk. O lo que llaman los americanos, una serie “procedimental”: el detective llega, ve y resuelve, sin muchos más matices. Entretenimiento ligero. La serie podría haberse llamado de cualquier otra forma, con personajes de diferentes apellidos y en tal caso casi nadie hubiese establecido grandes conexiones con Sherlock Holmes, y desde luego hubiese tenido mucha menor repercusión.

Así que comparar ambas series resulta prácticamente inevitable, pero solamente para descubrir que nos hallamos ante peras y manzanas. Quien espere una versión americana de Sherlock se llevará un considerable chasco. No solamente por el cambio total de registro, sino también porqueElementary es inferior en absolutamente todos los aspectos a su homóloga británica. Y los puristas del trabajo de Conan Doyle se llevarán un chasco todavía mayor,  ya que la serie muestra un Holmes que no es Holmes, sino más bien como una versión tatuada y no tan ocurrente del doctor House, no un intento serio de actualizar al personaje de Conan Doyle. Por romper moldes, Elementary también ha optado por la ocurrencia pretendidamente original —que de hecho ni siquiera es nueva en televisión— de convertir al Dr. Watson en una mujer, Joan Watson.

Con todo, Elementary no es una serie horrible… más bien es un show medianito, incluso agradable, aunque para apreciar sus modestas virtudes hay que realizar el considerable ejercicio mental de evitar las sangrantes comparaciones con Sherlock. La serie británica era como una conjunción de largometrajes, unos más brillantes que otros, pero que por momentos se convierten en obras maestras. Gran cinematografía, diálogos brillantes, interpretaciones de primer nivel, etc. Elementary, por el contrario, es simplemente un show entretenido y no mucho más. No aburre, pero es mejor obviar que están usando el apellido Holmes e imaginar que el detective protagonista se llama de otra manera, o que trabaja para el CSI. Los guiones no son nada del otro mundo y aunque haya algún que otro momento ingenioso, que lo hay, lo cierto es que las cargas argumentales no pasan de livianas y los diálogos distan de memorables. No existe el artesanal cuidado que veíamos en Sherlock, ni en cuanto a diálogos, ni en cuanto a ritmo, ni en cuanto al apartado visual. No tiene absolutamente nada que ver.Sherlock era un esfuerzo artísticamente ambicioso de adaptar un mito literario y Elementary es solamente una serie de detectives convencional, ni más, ni tampoco menos. No pasará a la historia precisamente.

El actor protagonista Jonny Lee Miller hace un buen trabajo, no como un verdadero Sherlock Holmes, sino como un personaje distinto que utiliza ese mismo nombre. Con todo, está a años luz por debajo de lo que Benedict Cumberbatch consiguió en la BBC, a tal punto que realmente ni siquiera tiene sentido intentar establecer una comparación detallada entre ambas encarnaciones del detective. Cumberbatch es básicamente un grandioso Holmes que llegó a convencer incluso a muchos escépticos amantes de los escritos de Doyle, mientras que Miller se limita a interpretar a un “detective raro” que podría haberse llamado Peter Popsicle o, dicho en castellano, Perico el de los Palotes. En cuanto a la doctora Watson, está encarnada por Lucy Liu, que siempre resulta agradable de contemplar —eso desde luego no se lo quita nadie— pero que es hierática como una estatua. Su personaje no cuaja y nunca terminamos de saber muy bien qué pinta ahí en medio, excepto poner morritos y mirar al vacío sintiéndose sexy (y con razón). Desde luego prefiero mil veces posar mis ojos sobre Lucy Liu que sobre Martin Freeman (fantástico actor, pero qué le vamos a hacer, uno es heterosexual). Sin embargo, esta Watson femenina es como un cuerpo extraño en el argumento, mientras que el magnífico Watson de Freeman sí resultaba un muy creíble colega de Holmes. Hay infinitamente más química entre Freeman y Cumberbatch, los protagonistas de Sherlock, que entre Lucy Liu y Miller. De hecho Liu hubiese estado muchísimo mejor encarnando no a una “doctora Watson” sino por ejemplo a Irene Adler: hubiese sido idónea para el papel, una Adler interpretada por Lucy Liu sí podría haber funcionado. Pero como doctora Watson no funciona. Aunque de su personaje puede decirse lo mismo que del de Miller: en realidad no es Wastson, es otro personaje al que han decidido llamar así porque vende más.

En resumen: si usted ya ha visto y disfrutado Sherlock, lo más probable es que vaya a tener serios problemas para asimilar Elementary, a no ser que consiga obviar que está oyendo las palabras “Sherlock Holmes” y se haga a la idea de que está contemplando una serie completamente dispar en forma, fondo y casi diría que en género. Si consigue mentalizarse de estas diferencias se encontrará con un show de detectives de los de usar y tirar, que le hará más llevadera una gripe o le servirá para relajarse después de cenar, pero que difícilmente le aportará grandes cosas. Y si usted todavía no ha visto Sherlock, bueno… sería un tanto absurdo perder el tiempo con un sucedáneo como Elementary —que es como un menú de hamburguesería: no sabe mal, pero podría saber muchísimo mejor—, cuando puede contemplar una verdadera gran adaptación del fascinante personaje de Conan Doyle como la que ha producido la BBC. Vea usted Sherlock primero. Después, si busca algo más ligero para pasar el rato, puede probar con Elementary.

Fuente:  http://www.jotdown.es/2013/01/elementary/

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Homero Ríos Mija

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Duda Hache

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